Enfoque

«Educar para los valores es una tarea difícil ya que estos no se saben, a la manera que se sabe alguna fórmula química, sino que se viven. El mejor barómetro de la formación valórica es, precisamente, la coherencia existente entre la formulación valórica y la vivencia valórica».

Abraham Magendzo

El Programa “Vivir es convivir” consiste en un conjunto de “experiencias de aprendizaje” que llevan a vivir -a partir de una conversación “entre niños” en torno a valores esenciales para la convivencia – , una experiencia personal y grupal que les permite “vivenciar” esos valores. Al compartir entre ellos sus experiencias más vitales, aprenden a escuchar y establecer relaciones empáticas con los demás.

Los «valores», de alguna manera, están “imbricados”, es decir, relacionados entre sí. Formar para la convivencia social supone trabajar pedagógicamente aquellos valores que son sus pilares: la libertad, la igualdad, la justicia, el respeto, la tolerancia, el pluralismo, la participación.

Estos valores se necesitan mutuamente para darle sustento a la convivencia democrática. Si bien metodológicamente se puede poner énfasis en un valor por encima de otros, los intercambios e interacciones sociales están entretejidos por aquellos valores que le dan densidad y sentido a la convivencia.

La formación en valores se sostiene en un enfoque experiencial. Por lo tanto, la propuesta didáctica y el rol docente son cruciales a la hora de formar en valores. De allí la necesidad de una metodología que favorezca este “otro” tipo de aprendizajes.1

El enfoque propone la experiencia como fuente de aprendizaje, donde las actividades constituyen el recurso didáctico privilegiado. El grupo es el espacio de encuentro y conocimiento interpersonal, donde la experiencia se dinamiza y nutre de y en la conversación, que es el medio a través del cual se expresan sentimientos y emociones y se intercambian ideas, lo que permite a los protagonistas darse cuenta de que existen puntos de vista diferentes.

El enfoque se completa con el cierre cognitivo y afectivo (¿qué aprendí?, ¿cómo me sentí?) que permite hacer conscientes los aprendizajes de la sesión en ambas dimensiones.

Las experiencias están agrupadas en módulos, uno por cada valor. Como puede apreciarse, presentan la misma estructura de las clases regulares – Inicio. Desarrollo. Cierre- reforzando especialmente esto último, con lo que se denomina “cierre afectivo y cognitivo”.

En cada una de las experiencias, se hace mención a los objetivos de aprendizaje del currículum nacional con que está relacionada. Si bien, por su metodología todas apuntan, además, a fortalecer la capacidad de exponer ideas, opiniones, convicciones, sentimientos y experiencias de manera coherente y fundamentada, haciendo uso de diversas y variadas formas de expresión, junto con la capacidad de escuchar comprensivamente.


1 El programa está basado en el enfoque metodológico del programa psicoeducativo Entre Niños, y las experiencias que aquí se proponen son adaptaciones de las que éste ofrece en su portal. Ver: http://entreninos.org/nuestra-propuesta/