Discursos escogidos

El Programa “Vivir es Convivir” tiene este nombre en homenaje a Patricio Aylwin. Desde muy joven, él solía decir que vivir era convivir. Tras la simpleza de dos conceptos tan comunes, se descubre una profunda valoración de lo que significa vivir en comunidad, rodeado de un prójimo, y el derecho, pero también el deber, que ello implica.

Hemos seleccionado aquí algunos de los discursos y escritos de Patricio Aylwin que hablan sobre este tema, esperando que sus palabras inspiren el actuar de aquéllos que las han leído.

Charla en el Instituto Nacional

“Cada generación humana tiene la obligación de entrar a la vida con la noble ambición de hacer sentir su presencia en ella con la altiva mirada del conquistador, de manera que por su esfuerzo o por su actividad, deje tras sí una huella marcada por un benefactor aporte.”

Patricio Aylwin, 24 de julio 1941.

Por la liberación del hombre

“El individualismo, que mediante la iniciativa de cada cual y la libre competencia, aportó al mundo el fantástico progreso del siglo XIX, terminó por sumir al hombre en un egoísmo atomizante y hoy se demuestra estéril para las actuales formas de vida y de creación que necesariamente adquieren un carácter social. Cada día es más cierto que vivir es convivir. En este mundo nuestro que se achica, cada día el hombre necesita más de su prójimo: cada vez le es más preciso sentirse miembro de una comunidad, llámese familia, gremio o sindicato, barrio o población. Estas son las que nosotros llamamos “comunidades naturales intermedias”, a través de las cuales se integra el hombre en la sociedad y cesa de ser un individuo inerte ante el Estado.”

Patricio Aylwin, 27 de mayo 1959.

Discurso en aniversario del Liceo de San Bernardo

“En el Liceo de San Bernardo aprendí a sentir la solidaridad de todos con todos, la solidaridad con la comunidad humana, con el entorno que nos rodea. Yo no soy sólo yo; mi porvenir no depende sólo de mí y de que a mí me vaya bien, y de que a mi familia le vaya bien. Formamos parte de una comunidad, comunidad que empieza en el vecindario, que sigue en la ciudad, que se extiende en la provincia y a la región, que se expresa, sobre todo, en la Patria, en la comunidad nacional, que nos une a todos en un pasado común que admiramos, y en un futuro común que significa, que nos compromete a todos; comunidad también con el resto de la humanidad.”

Patricio Aylwin, 13 de junio 1990

Discurso en encuentro con jóvenes

El amor al prójimo parte de esta realidad de que nadie vive solo. Robinson Crusoe es un producto de la imaginación del novelista. El ser humano nace y desenvuelve toda su vida rodeado de sus semejantes. El prójimo son sus padres, son sus hermanos, son sus vecinos, son sus compañeros de colegio, son sus compañeros de universidad, son sus compañeros de trabajo, son todos sus semejantes. Y con ellos tiene que convivir.

Y si se practica realmente el amor al prójimo, lo primero es respetar a ese prójimo como una persona igual a uno. Un ser dotado de alma, de inteligencia, de voluntad, de libertad; respetarlo en cuanto tal y ser capaces de intentar comprenderlo y ponernos en el caso de él. Y ésa es la base para que seamos capaces de amarlo. Aunque nos parezca antipático, aunque discrepe de nosotros, aunque sea nuestro adversario o nuestro enemigo.

Patricio Aylwin, 5 de septiembre 1991

Ensayo moral de los estudios jurídicos y morales

“Entendemos por vocación la misión que cada hombre se siente llamado a desempeñar mediante el desenvolvimiento ordenado de sus aptitudes y capacidades. Es claro que la vida de cada hombre tiene una misión, una tarea, un quehacer que la justifica, puesto que no se concibe que el fin de una vida pueda ser alimentarse a sí misma.

Y es también claro que cada hombre tiene la posibilidad de conocer y el deber, en consecuencia, de descubrir cuál es esa misión, esa tarea, ese fin a cuyo logro deba consagrar su existencia.”

Patricio Aylwin, 1945.

Discurso a los jóvenes

“La experiencia enseña que las juventudes no siguen a los resentidos y amargados, ni a los ilusos que fantasean al margen de la vida, ni a los ambiciosos incapaces de ganarse el pan, que buscan encumbrarse por los caminos del engaño. Las juventudes siguen a quienes tienen una verdad que enseñar, un ejemplo que seguir, un entusiasmo que comunicar, una fe con la cual comulgar, una causa noble por la cual valga la pena dar la vida.”

Patricio Aylwin, 11 de octubre 1959

Discurso Liceo Fidel Pinochet Le Brun, San Bernardo

“Lo más importante en la vida, para llegar a tener una personalidad vigorosa, es ser capaz de formar su propio carácter, y el carácter se forma sabiendo controlarse a sí mismo, saber controlarse a sí mismo es tener hábitos, levantarse temprano, hacer las tareas a su hora, dedicar tiempo al estudio. Claro, si no sólo las cosas nos la dan, las cosas las vamos conquistando nosotros mismos, y sale más fácil hacerlas si somos capaces de imponernos una disciplina nosotros mismos.”

Patricio Aylwin, 21 de junio 1991

Discurso en encuentro de jóvenes

“¡Ay de los jóvenes que no sueñan! No merecen llamarse jóvenes. Pero no basta con soñar. Es necesario tratar de construir ese sueño, a partir de la realidad. Hacer que ese sueño sea fecundo. Y no va a ser fecundo si no sembramos la semilla en terreno fecundo. Es como si quisiéramos que un árbol nos produzca su fruto. Tenemos que saber en dónde plantamos ese árbol, conocer las características de la tierra, preparar esa tierra, abonarla; tenemos que encontrar manera, aunque sea escasa el agua, de regar esa planta; tenemos que cultivarla, tenemos que podarla, tenemos que ayudarla a formarse, y entonces producirá sus frutos.”

Patricio Aylwin, 26 de enero 1992